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LA CIUDAD EN MOVIMIENTO
miércoles, marzo 06, 2002:
Alberto Chimal y su Gente de Mundo
En un mundo globalizado, conectados a Internet, sedados por la programación de Sky, atrapados entre gigas de información, con la urgencia de vayan a saber ustedes quién demonios por una homogenización de criterios y voluntades, se nos hace cada vez más difícil el aceptar al otro. Nos olvidamos de todo: queremos coincidir, no diferir.
La mayoría de nosotros en la búsqueda de la concordia, dispersamos nuestra Distopía. Nos han enseñado a temer a los otros; los menos aprensivos, intentamos aprender a tolerar. Intentos vanos, por supuesto. El otro –personas, tendencias, ideologías, civilización- es algo extraño, exótico, para ver y tener a distancia. Sin embargo, vale la pena recordar que el otro también somos nosotros o por lo menos, ahí –en su esencia- está representada parte de la nuestra.
Gente de mundo es un libro que juega con lo apócrifo de la historia de Los dos mil y trescientos y setenta y cinco pueblos... escrita por Damac de Jeramow para establecer una especie de mapa conceptual de los orígenes, tradiciones y costumbres de la humanidad. Alberto Chimal describe con gran precisión y profundidad a la gente de un mundo imaginario haciendo referencia a arquetipos y estereotipos que nos sugieren, recuerdan o que, vaya, simplemente nos hacer ver lo idéntica que es a toda esa gente que, inevitablemente, nos rodea.
Chimal nos brinda una serie de cuentos cortos –ingeniosos e imaginativos- que explican de manera concreta y a la vez poética, el papel de cada pueblo dentro de una red de pueblos interconectados por una historia en común; aquella que enlaza y traspasa todo intento de control y que permea los tiempos y los espacios. Visto así, Gente de mundo es un compendio inclusivo de las diversas concepciones pasadas, presentes y futuras.
De ello, se puede sacar algunas reflexiones.
-Las leyes del universo pueden ser puestas en duda
-La metafísica is dead
-Los ritos sirven para provocar divinas sonrisas
-El saber es algo más que el mero reflejo de una enseñanza.
-La necesidad de un orden no indica concordancia entre esfuerzos y resultados
-La perseverancia es lo que cuenta, no el propósito que nos mueve.
-Ante la decrepitud física o mental hay una salida visible: el suicidio.
-Si no te cuestionas nada, vives feliz en el sopor.
-La contradicción es una verdad que nos hace guiños.
-El consumismo nos ahoga, la belleza es relativa.
-Hay gente cuyo único propósito es unir a la otra en su contra.
-Ante la hipocresía religiosa, las sectas secretas son una puerta de emergencia.
-Nacer, crecer, reproducirse y morir. Nada más, qué triste.
-Entre el nacionalismo belicoso y el suicida potencial prospera mejor el valor.
-La tradición es una momia que no percibe su deterioro.
-El poder maneja la ilusión de un estado de bienestar:
-La música, ya lo dijo La Habitación Roja, es lo único que puede salvarnos.
-La comunicación es nuestro puente de entendimiento; la cultura, una expresión de ello.
Gente de mundo es un libro para leer en tránsito a nuestro destino inmediato, para disfrutarse a bordo de un sinuoso trolley o en el apretujado taxi que nos lleva al trabajo o la escuela. Concentrarse a pesar del ruido cotidiano, perderse en él y levantar la vista para ver, por algunos segundos, a esa gente de mundo que viaja con nosotros.
O ver por la ventana y recordar que se deja atrás ciertas cosas y que otras, las más, siguen con nosotros, que la historia, dicen, es un loop que se repite y repite.
Porque, al final, los que existimos con derecho, los que volamos, los que fuimos dejados, los que nos dejaron, los que nos regimos, los que somos firmes, los que respetamos el tiempo, los que nos vigilamos, los que dividimos, los que dormimos, los que estamos libres de ataduras, los que somos dos, los que tenemos, los que somos prudentes, los que iluminamos, los que alcanzamos lo distante, los que perpetuamente renovamos, los que permitimos, los que estamos más cerca y más lejos, los que somos arrojados, los que volvemos al comienzo, los que habitamos la ciudad hermosa, los que odiamos el nombre, los que cantamos, los que somos bellos, los que sentimos frío, los que sabemos, por igual, callar y hablar, os que tomamos la infusión, los que sabemos nombres, los que nos vengamos, os que cuidamos la vid, los que estamos en paz, os que hallamos la fama, los que somos iguales, los que medimos, los que somos amigos, los que recordamos, los que al cabo aparecemos, los que conocemos la senda, los que conocemos a la muerte, los que descubrimos, los que siempre estamos dispuestos, los que llegamos al final, los que estamos al dar la vuelta, los que comandamos, los que retribuimos, los que damos y negamos la gracia, los que abrazamos, los que caminamos de noche, los que tenemos conciencia, los que somos dragones y los que... etcétera somos gente de mundo.
* Texto leído en la presentación del libro “Gente de mundo” de Alberto Chimal
en el Centro Cultural Tijuana.
rafa //
miércoles, marzo 06, 2002
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