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LA CIUDAD EN MOVIMIENTO
lunes, junio 24, 2002:
A VECES LLAMA
Nuestro contacto se limita a esas llamadas que me hace cada vez, quisiera pensar, que se acuerda de mí. Antes fuimos tan íntimos amigos que ahora sorprende que en el transcurso de casi año y medio sólo haya escuchado su voz cinco veces.
Tras el saludo inicial me cuenta como le ha ido: consiguió un nuevo trabajo que si no la hace muy feliz por lo menos es algo más de lo que tendría aquí; se compró un gato aunque no me digo si tiene o no un nombre ya (tampoco me aclaro ni la raza ni el color de sus ojos); está echando raíces y piensa en comprar algunos muebles para terminar de decorar su departamento que, por tantas razones, nunca llegué a conocer.
A veces pienso decirle que venga por el sillón retro de piel negra, que se lleve uno de los dos que tengo para que cuando se siente a leer esos libros de ciencia o de arte que tanto le gustan recuerde todo aquello que hicimos juntos, que se tome un café mocha y le unté queso crema al bagel recién hecho, que le ponga «play» al CD y escuche ese CD que le regalé por su birthday.
Algo que le recuerde que estoy aquí y que ella siempre está en mi mente (el ir a comprar una nieve hasta aquella playa sandieguina, las tardes en el parque cuando me hacía leer en inglés, aquellos fines de semana en que sólo nos bastaba un café y una buena conversación para pasarla genial, nuestra pasión por el cine independiente, la búsqueda frenética por un libro de Paglia o Easton Ellis, el descubrir otras músicas casi por accidente, los desayunos en sitios cada vez más raros, las pláticas en italiano-inglés y español que nos divertían tanto, aquella noche de graduación en que bailamos esa canción de The Cure).
A veces llama y no sé que responder ni que contar. ¿Y tú, qué has hecho?, me pregunta. Sólo atino a quedarme callado, casi disponiéndome a inventar algo, eludiendo el tema y sintiéndome un poco fuera de lugar. Antes nuestras llamadas duraban horas, hoy los minutos me pesan y no encuentro que frase hilar para no cortar el flujo de la conversación.
Ella está bien sin mí y, aunque la distancia duele, sé que es mejor así.
rafa //
lunes, junio 24, 2002
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