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LA CIUDAD EN MOVIMIENTO
viernes, abril 12, 2002:
Mujer, ¿qué miras?
Entras al audiovisual universitario justo cuando está por empezar Opus Urbano,
el último cortometraje que se exhibirá de la serie ¨Mujer que miras¨, y una chica,
alguien que saludas por los pasillos pero con la que nunca has mantenido una
conversación, te recibe con un ¨De por si no se ve bien y tú con gafas negras¨.
Yep, tú y tus inseparables gafas negras. Diriges tu mirada hacia la pantalla y
entiendes el porqué de la sentencia: las imágenes proyectadas te dejan una
sensación rugosa, como de super ocho, de fotogramas envejecidos al instante,
como las fotografías mal enfocadas y peor iluminadas que llenan el album
familiar.
Ella, la protagonista, baila en una esquina del downtown de esta ciuda homicida, y
tú npo puedes dejar de imaginarte el tripeo. De ella, de los que la ven, de todos
nosotros que somos testigos en tiempo y distancia de un acto en apariencia
estilizado y, hasta cierto punto, faribolesco, sin sentido.
Uno d elos tantos que se dan en la cotidianidad de nuestros días; el uso de la
calle, de la misma city, como telón de fondo para actuar una escena heroica,
una perversión rizomática, una estampa para turistas. Ella, la heroína, baila
vestida de blanco, despojada de toda presencia erórica, de toda
confrontación. Amordazada, con los ojos vendados y su única libertad consiste
en el poder de sus articulaciones, libres para danzar. Tú no comprendes.
—Es una performa, pinche indio.
—Vale madres, que den el jodido manual pa´entenderle.
Palabras, etiquetas, cajones que de/limitan nuestros sentidos y saberes. Cuál
es el significado te preguntas, ¿Lo efímero de la acción? ¿El acto en sí?
¿Lo absurdo de todo? Volteas a tu alrededor: las sonrisas, los movimientos para
acomodar el cuello o la espalda, el remojar de los labios, el cruzar de brazos,
el levantarse cuidadosamente del asiento para abandonar la sala son sólo
pequeños indicios de que algo no funciona, de que algo está fallando aquí, de
que no eres tan sólo tú el que se mece entre la indiferencia y la incomprensión.
—Está haciendo taichí.
—No mames, parece una danza autóctona para robots.
—Pinche indio, es pura improvisación.
Y la mujer sigue bailando, malsoñante, entre la multitud, en la multitud (paneo
y zoom) pero nunca con la multitud (rápido zoom out). Permanece lejana, como
distantes son las intenciones -buenas o malas, Dios o el diablo como aval-
que persiguen tanto ella como los que la ven, la vemos bailar. Se mueve como
la chica que recuerdas en pleno trip una madrugada de bajo y batería en L.A.;
es la misma aunque tú no la reconoces.
Es ella, la chica que extrañas y que intenta tocarte sin saberlo. Es la misma
que sabes se lavará los pies mugrosos de tanto bailar por las calles del
downtown vestida de blanco, amordazada y con los ojos vendados antes de
intentar siquiera cruzar la blanca alfombra de la casa de sus padres en
dirección a su cuarto. Ahí, sin duda, podrá otra vez oscilar al compás de
Roni Size.
* Mujer que miras...
Proyección de cortometrajes producidos con/por/entre mujeres
Öpus urbano¨
Charlynne Curiel
Producciones Bola Ocho
rafa //
viernes, abril 12, 2002
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