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LA CIUDAD EN MOVIMIENTO
lunes, abril 01, 2002:
EL OTRO ROCK FROM TJ
Alejada de las grandes industrias discográficas y centros mediáticos pero, al mismo tiempo, inmersa en un contexto excepcional, Tijuana es punto de recepción, producción y amplificación de la nueva música popular. Por ello, hablar de música independiente es hablar no sólo de una manera de hacer las cosas sino de vivirlas, una serie de procesos que conllevan cierta actitud, otro tipo de letras y una determinada estética que agrupa de manera coherente a una propuesta que se desborda en algo más que buenas intenciones.
El pop independiente es, en su acepción más asertiva, el Otro Rock, ese que reúne –ojo, no en el sentido globalizador tan en boga- a un conjunto de grupos, estilos y tendencias que regularmente no se conectan entre sí. El pop independiente hay que señalar no es algo estático o predeterminado, es un sistema abierto, predispuesto al cambio y que se mueve en toda dirección. Lo anterior, como tantas cosas vitales en la cultura tijuanense, viene de los nunca bien ponderados años ochenta.
Rápido rewind: la edición del elepé debut, ¿quién se acuerda?, de Black Market (el ground zero de la alternative generation); los primeros pasitos del contingente tecno (Avant-garde, Laplace, Synthesis, Neo Danza); el inicio del guitar pop en español con Hombres de Negro y Figuras Abstractas. Zoom in: ¿Ya escuchaste a esos chicos? Combinan a Joy División, Jesús and Mary Chain y todo el catálogo 4.A.D. Se llaman Fifth Reunion.
Pregunta al público: ¿Qué tenían en común Pieles en Venus, Psychislarva, Los Santos Oleos, Glugan, Voces Múltiples, Chantaje, Pioneros, La Tercera Persona...? Además de ser la banda sonora de nuestra juventud alternativa, fueron las bandas que iniciaron el éxodo en busca de público y lugares adecuados que hasta el día de hoy el otro rock continúa practicando: del fabuloso Río Rita a la perdition [sic] de The Last Temptation o esa reservación para locos que significo el bar Ranas en Plaza Fiesta. Sí, pero también estaba el asunto éste de la condición fronteriza, ese intento por vivir, ya lo decía 91X, in the cutting edge of rock.
En la city, en esa época y en ésta, no había otra posibilidad: el Otro Rock siempre ha sido independiente, confuso, difuso y, en alguno casos, patafísico en una era en la que se estaba/está construyendo el porvenir musical de Tijuana.
El Otro Rock –el pop independiente- es algo que intenta ser nuevo, moderno y diferente; es aquella sensación de voltear al pasado para soñar el futuro en múltiples “ahoras”. El Otro Rock, como el buen pop, es cíclico; es sedición e ironía, guiños y un banco de imágenes y sonidos en colisión; es la música de los que no acatan normas de lo que dicta el mercado, están –por así decirlo- ajenos a las modas que vienen y van; despreocupados por ese mayoriteo del mainstream emetevero.
El Otro Rock tijuanense es producido por los desencantados y los que no pertenecen pero, auch!, cómo les duele reconocerlo, hay algo propositivo más allá de lo inmediatamente visible. La razón es sencilla: el Otro Rock no es complaciente, no entra a concurso porque no tiene nada que demostrar, se devora a sí mismo enarbolando la sonrisa Swenga; es un “don’t fuck with us” beligerante de la electrónica proquiana; es la música global revisitada desde un enfoque sarcástico y jumping frijolero.
Fast Forward: los ensayos, los lugares, los flyers, los fanzines, los conciertos, las maquetas, los programas de radio, los sellos discográficos, el público. ¡Bingo!
El Otro Rock NO es rock en tu idioma, no es el cliché vuelto dogma, no es el oportunismo de avanzada o el botín de un encanto pasajero. El otro rock son las mejores canciones que no has escuchado todavía, los grupos de dormitorio y la falta de compromiso (con el Status quo, con el deber ser). Advertencia: Todo esto no es una visión romántica sino simplemente otra manera de sentir y ser en una situación tan cotidiana como lo es la música.
El Otro Rock en Tijuana nos pone a 100 porque refleja lo que hay, lo de hoy en el momento precio en que están ocurriendo las cosas. Por eso no está de moda y no ocupa titulares –todavía- pero que, sin embargo, está ahí, al alcance de nuestras manos: es el post rock electrónico de Loopdrop y Super 8, el sonido camaleónico de Minuit, el spanish pop de Vía Aerea y el shoegazer de Ambiente, el indie rock de Belafonte, la nostalgia nuevaolera de Orlok y el nortecmetalpunk de Tinnher, entre otros sonidos a destacar.
El Otro Rock no imita, recibe y asimila influencias para crear una versión propia, permeada y revitalizada por la realidad de una ciudad, de por sí, tan elusiva como Tijuana. La no pertenencia, el no encajar, el aferrarse o no a una idea, el adaptarse a los tiempos, la yuxtaposición y el filtro, la deriva como experiencia creativa.
Otra vez, lo remarco: el Otro Rock propone esquivar lo predecible y apostar por lo emergente; ante lo homogéneo, el choque de lo diverso. Puede ser punk, puede ser electrónica, puede ser hardcore, puede ser hip hop. Lo que sea, pero el Otro rock también es pop independiente en el sentido de movimiento, de búsqueda por otros caminos y otras referencias que incluyan lo vivido.
* Texto leído en el Foro Mil X el rock, 27 de marzo 2002
Biblioteca Esplandian, Parque Teniente Guerrero
Tijuana
rafa //
lunes, abril 01, 2002
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