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LA CIUDAD EN MOVIMIENTO
lunes, julio 01, 2002:
SPANISH POP: LO QUE HAY
Andy Warhol mascaba chicle porque eso, según él, lo hacía conectar directamente con el adolescente que todos llevamos dentro. Demasiado americano. Pero, si tomamos en cuenta que la música que escuchamos como banda sonora de nuestra vida, aquella que nos permite encontrar ese «Tomorrow’s land» aquí y ahora, es comúnmente asociada a esos tres o cuatros minutos en que disfrutamos del sabor del mes y después, para nuestro desconcierto, la sensación se torna vacía, desabrida, dejándonos una cierta insatisfacción que nos hace recurrir a la golosina una y otra vez [consume, recicla o abúrrete].
El asunto del Spanish Pop: ¿Revival faribolesco de cara a la ironía mediática? ¿Propuesta lúdica para perder, ahora sí, el control? ¿Revulsivos contra la aparente inercia y angustia de los años noventa? ¿Nuevos buenos tiempos para la lírica? A ver... ¿cuál es el nuevo juego?
¿HABLA USTED ESPAÑOL?
La culpa de todo la tiene “La Movida”, ese movimiento socio cultural que hizo vibrar primero al Madrid de los setenta terminales y después, de 80 al 84, sacudió al resto del territorio español. Tras la dictadura de Franco, a los entonces jóvenes españoles la modernidad les llegó de sopetón y la explosión de los campos, antes tan delineados, los hicieron trizas. «Everybody can be a star» fue el sueño aspiracional de una generación que creció con el glam rock y la cultura del underground, que pasó de preguntarse «¿De qué va el rollo?» a seguir de puntillas el «Do it yourself», leit motiv del punk. Aquello, entre tantas otras cosas y acontecimientos, significó el banderazo de salida para probar y comprobar que las cosas podía imaginarse y realizarse de otras tantas maneras más allá o más acá de lo mainstream.
Sin embargo, “La Movida”, mal comprendida y peor considerada, tuvo que esperar casi veinte años para que su legado rindiera frutos y fuera, ahora sí, reivindicaba como “algo” importante en la cultura hispana contemporánea. [Sometimes, la gente es tan estúpida que no se da cuenta del fulgor de las cosas cuando se enfrenta a ellas por primera vez.]
LA PALABRA CLAVE ES SPANISH POP
Son jóvenes, guapos y arrogantes; ellos igual cantan “No sería mejor no saber qué es lo que va a pasar” que buscan “Cerca de Shibuya” emociones consumistas que trasciendan el desencanto; ellas, van de muestra unas Les Biscuit Sales, mueren por un bolso de Zara o como La Prohibida transcienden su propio género vía lipstick, música de baile y mucha actitud. Una cosa: ya no quieren ser ingleses, ni una réplica de lo que sucede de este lado del charco. Carajo!, que no quieren demostrar nada, quieren ser parte de la diversión, agitar y motivar el cotilleo, cantar pequeñas grandes historias de una cotidianidad que se vuelve, cosa de los medios, en algo digno de ser contado y configurar, eso sí, un nuevo juke box de memorias sentimentales que mantenga esa inocente joie de vivre intacta.
Y es que «el punk es amor» nos dijo Meteosat antes de desaparecer del mapa musical, que hay una hornada de nuevos grupos que hace suyos los hallazgos que los tíos abuelos (Alaska, Nacho, Berlanga et al) señalaron con gran tino. De aquel tema seminal de Kaka de Luxe “Pero qué público más tonto tengo?” al descarado sentimentalismo hedonista de “Vente si quieres, vente si puedes” de Ellos, hay una generación que descubrió el Noise Pop en los primeros noventa (El Inquilino Comunista, Penélope Trip, Usura, El Regalo de Silvia), que tomó partido con el indie en castellano al convertir, casi desde sus inicios, a Los Planetas en el grupo modélico y claro aspirante a ser considerado el mejor grupo español de todos los tiempos. Vamos, que en todo esto hay tanto hit en ciernes por escuchar.
ESE PEDAZO DE ONDA
El Spanish Pop no es el “rock en español” que conoces, sino el que está ocurriendo o a punto de inventarse; es aquello que recala a menudo en la melancolía pero sin perder, vamos qué esto también da para fiesta, la ilusión. Es tanto innovación como transgresión a estilos y referencias obligadas:
[la movida madrileña, el tecno pop, lo new wave, la ciencia ficción, prensa musical, la cultura pop japonesa, , el diseño, las drogas sintéticas, el petardeo discotequero, lo chochi y lo cutre, el sonido yeye francés la vanguardia, los festivales de verano, el coleccionismo de discos, la noche, tv series americanas, el consumo, miligramos de candor y alegría]
De qué se trata, eh? Para JAM Albarracín, crítico musical y uno de los principales apologistas de la nueva ola, el Spanish Pop rebosa de inmediatez y desparpajo, sus temas son burbujas chispeantes, coloristas, imaginativas y abiertamente disfrutables.
De qué se trata, eh? El Spanish Pop es, como aclaró certeramente Luis Calvo - el mandamás del sello Elefant, centralita de la plana mayor del colajet pop-, un antídoto para la gente joven que se resiste a escuchar música de viejos. Dicho en las palabras del célebre Juan de Pablos, dj y locutor de radio del ineludible “Flor de Pasión”: ¡Una gozada!
De eso se trata, eh?
VOY A ATERRIZAR
El Spanish Pop ha sido vitureado por su conexión con el lado más infantil del pop: de la etiqueta acné pop al epíteto chicos/as piruleta no hay que afanarse mucho, son palabrería mordaz en manos de críticos ídem. No obstante, algo hay en todo esto que trasciende el punto de quiebra y se clava en el inconsciente colectivo de una escena que se sobrepone y se difunde a través de e-groups, web sites y otras coordenadas que los elevan a categoría de pop stars en Japón, grupos de culto en Perú y Brasil, a ser editados/pirateados en México o a realizar mini giras por Estados Unidos.
Al Spanish Pop se le puede seguir la pista hurgando en los catálogos de sellos como Elefant, Subterfuge, Siesta, Jabalina, Limbo Starr, Productos Astrohúngaros, Grabaciones en el Mar, Astro o Acuarela; yendo a los puestos de revistas para buscar la tardía llegada de revistas como Rock de Luxe o Efe eme; haciendo un searching por Internet que trae como resultado poco más de dos mil páginas con alguna referencia a nuestro asunto; enviando una carta para solicitar info o ejemplares de fanzines que cubren la escena como Mi Mono a medio, Yo Yo y el divertido Mondo Brutto. La recompensa obtenida, créanme, hace valer el tiempo invertido.
TU, LO QUE TIENES QUE HACER
Olvídate de prejuicios, déjate llevar que esto es lo que hay: Astrud o la importancia de contar con talento y mucho glamour; Cielo o cómo combinar el techno minimal con el pop sixties de forma original; Vacaciones o el punk pop a punto de sonreír; los Fresones Rebeldes o la idea de una madurez adolescente en un formato para entendidos del pop de toda la vida; L-Kan o la validez de la no trascendencia y el ludismo más escénico; Me enveneno de Azules o como la armonía entre el romanticismo y la melancolía; Los Planetas o el rito de pasaje siempre en el borde; Cecilia Ann o el guitarreo en búsqueda de la canción perfecta; La Buena Vida o la timidez hecha nostalgia y felicidad; Chico y Chica o la herencia Dinarama puesta al día; Chucho o el diario de un maldito; Parade o la electricidad al servicio de la sci fi más emotiva; Nosotrash o el paso del pop aguerrido a las canciones de autor; La Monja Enana o el encanto de lo tecnicolor; Meteosat o el tecno yeyé cínico y burlón; Los Magnéticos o la diversión new wave aderezada por la electrónica; La Habitación Roja o el pop rock de clásica factura; Tamara y su visión del kistch a lo español; McNamara o la razón del por qué el glam disco nunca morirá; Ellos o el lado musculoso del tecno pop; Aviador Dro o el regreso al futuro sin abandonar el presente; La Casa Azul o el soundtrack de tu vida hecho canción; Pauline en la Playa o la inspiración que conecta inocencia y lo simple; Juniper Moon o la apisonadora del punk sin pretensiones.
Y la lista se amplia: desde acercamientos al territorio de los inolvidable Family (Gasca, los maravillosos Dar Ful Ful, Mirafiori, El Bello Sergio), al punk (Baby Horror, Intronautas), a los sonidos franceses (Fine, Souvenir, La Pequeña Suiza). Y agreguen a Lich, Jonipai, D’Estrellitas Power, Los Soberanos, Hello Cuca, Hermanos Dalton, Mercromina, Octubre, Galáctica, Niños Mutantes, TCR, Hidrogenesse, Blas y las Astrales, Ana D, Los Caramelos, Criaturas Celestiales, Una Sonrisa Terrible, Sukiyaki y un largo como refrescante etcétera.
CHITTY CHITTY BIG BANG
Spanish Pop: superficial y divertido, melancólico y elegante, rayos de sol y positivismo ad-hoc, frágil y aparentemente desenfocado, con guitarras afiladas y ritmos upbeat, con licencia para epatar y electrónica yeyé. Todo cabe en él.
Por último, el Spanish pop hace suya la paradoja del pop: resistir entre la pérdida de energía y la necesidad de entrar en la rutina.
Spanish Pop: sí, por supuesto.
*Este texto aparecerá en SUBEBAJA No. 2
magazine from TJ to the world (uy uy uy!)
rafa //
lunes, julio 01, 2002
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